Seguimos sufriendo las consecuencias del golpe de estado genocida que acabó con la vida de 30.000 seres humanos, se apropió de 400 hijos de desaparecidos, desarticuló innumerables redes sociales, sindicatos, universidades, tribunales, redujo los niveles de salud y educación, aumentó la brecha entre los que más tienen y los que no tienen, nos embarcó en una guerra inútil que afianzó el poder colonial, dió rienda suelta a la corrupción que impera en todos los niveles del Estado, lo que les asegura a los grupos económicos lucrar sin límites, depredando recursos naturales en las narices de ciudadanos amedrentados y anestesiados por medios de comunicación "independientes". Sosteniendo una democracia raquítica donde se nota el vacío de los 30.000 desaparecidos.

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